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Por qué el azúcar arruina el sabor
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Hay una razón por la que los refrescos industriales tienen tanta azúcar: es la forma más fácil y barata de hacer que algo sepa "bien". El problema es que ese "bien" es una ilusión que esconde la falta de sabor real.

El secuestro del paladar

Cuando consumes mucha azúcar de forma regular, tus papilas gustativas se acostumbran. Necesitas cada vez más dulzura para percibir el mismo nivel de satisfacción. Es un ciclo que las grandes empresas de bebidas conocen perfectamente y explotan sin remordimiento.

Lo que pierdes en el proceso es la capacidad de apreciar sabores sutiles: la acidez natural de una fruta, las notas herbales de un té, la complejidad de una fermentación bien hecha.

La dulzura como distracción

El azúcar en exceso actúa como un amplificador de volumen que ahoga todo lo demás. Imagina escuchar una orquesta donde los platillos suenan constantemente al máximo volumen. No importa qué tan bien toquen los violines; no los vas a escuchar.

Lo mismo pasa con las bebidas. Cuando pones 40 gramos de azúcar en una lata, estás garantizando que nadie va a notar si usaste extractos baratos o ingredientes de calidad. Todo sabe igual: dulce.

El enfoque de Esa

Nuestras sodas tienen cero azúcar. Nuestras kombuchas, menos de 4 gramos por porción (que vienen de la fermentación natural, no de azúcar añadida). No es un truco de marketing ni una concesión a las tendencias de salud.

Es una decisión de sabor. Queremos que pruebes el limoncillo de verdad, no una versión ahogada en jarabe. Queremos que notes las capas de nuestra Reserva, no que tu paladar se quede atascado en una nota dulce.

Recuperar el paladar

Si vienes de beber refrescos tradicionales, las primeras Esa que pruebes podrían parecerte "no tan dulces". Es normal. Tu paladar está recalibrándose.

Dale tiempo. Después de unas semanas bebiendo menos azúcar, vas a empezar a notar sabores que antes pasaban desapercibidos. Y cuando vuelvas a probar un refresco industrial, probablemente te parecerá empalagoso. Así debió haber sabido siempre.

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